June 12, 2020 4 Comments Autoestima

Autoestima

“Percibir correctamente la realidad, aceptarse a uno mismo, vivir con naturalidad, concentrarse en los problemas y las dificultades, tener un espacio privado que nos de autonomía y mantener unas relaciones interpersonales profundas previamente seleccionadas van dando forma, a la larga, a la plenitud personal.”

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo, hacia nuestra manera de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter.

La palabra viene de Auto (propio) y Estima (valoración positiva, aprecio , cariño). Autoestima no se basa solamente en nuestra forma de ser, sino que es el concepto que tenemos de nuestras capacidades y nuestro potencial. A lo largo de la vida vamos adquiriendo diferentes relaciones (familia, amigos, etc.).

Lo que nos ha pasado, las sensaciones que hemos experimentado, nuestras experiencias a lo largo de la vida ,todo influye en nuestro carácter y por tanto en la imagen que tenemos de nosotros mismos.

La Autoestima no es innata, no nacemos con autoestima alta o baja, si bien es importante en todos los estadios de la vida, lo es de forma esencial en la infancia y en la adolescencia. Tanto en el hogar como en la escuela.

La baja autoestima esta relacionada con una distorsión del pensamiento, con una forma inadecuada de pensar y con una visión distorsionada de lo que somos realmente.

Algunos de esos diálogos consigo misma incluye pensamientos como ser:

Sobregeneralización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto); ¡Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo).

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió: !Que torpe (soy)!.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Tengo yo la culpa, ¡Tendría que haberme dado cuenta!.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás. ¡Tiene mala cara, qué le habré hecho!.

Lectura del pensamiento: supones que no le interesas a los demás, que no les gustas, crees que piensan mal de vos…sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas y no comprobables.

Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Estás conmigo o en contra mío. Lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.

Falacias de control: Sentís que tenés una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sentís que no tenes el control sobre nada, que sos una víctima desamparada.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. “Si es que soy un inútil de verdad”; porque “siente” que es así realmente.

No necesitamos la valoración de los demás sino más bien la de nuestro interior. “Si nos desarrollamos de forma normal, transferimos la fuente de aprobación del mundo a nosotros mismos; pasamos de lo exterior a lo interior.” (Branden)

 

La autoestima verdadera, a diferencia de la ilusión de autoestima, se logra como parte de un aprendizaje que integra los siguientes factores:

1 . La autocrítica: como un proceso que incluye el reconocimiento de los propios errores, el aceptarlos, saber perdonarlos y, por fin, superarlos así como reconocer aquello que se hace bien, que genera satisfacción y sentido de utilidad, sea o no reconocido por los demás: es suficiente con el propio reconocimiento.

2 . La responsabilidad: aceptar que la propia vida es consecuencia de las decisiones personales y salir del rol de víctimas, del papel secundario porque no sos el retrato fuera de foco de una fotografía tomada por otro, sino que puedes ser (y deberían ser) el protagonista de tu propia existencia. De este modo, si el presente no los satisface es porque seguramente está permitiendo, de algún modo, por acción o por omisión, que así suceda. Es una decisión personal trabajar para cambiarlo, reflexionar sobre cuáles son las probables causas de tal insatisfacción y actuar en consecuencia, para poder crear la situación de vida que sea más acorde con las propias expectativas.

3 . El respeto hacia sí misma y hacia el propio valor como persona: El respeto hacia sí mismo también debe partir del reconocimiento propio, del amor propio y del derecho a ser felices, como cualquier otro ser humano.

4 . El límite de los propios actos y el de los actos de los demás: relacionado con el respeto está la cuestión del principio que debe regir los actos y es el de no dañar al otro y el de no permitir que el otro nos dañe. El principio de no iniciar una acción con la intención de dañar al otro, no significa que sin quererlo o buscarlo se pueda efectivamente dañarlo. Si bien no haber tenido la intención ni la voluntad de dañarlo conlleva la posibilidad de reparar ese daño más fácilmente que si se hubiera causado a propósito. El principio de no dañar a otro lleva implícita la cuestión de que también se tiene el derecho de evitar que otro nos cause algún daño, de reivindicar el respeto como condición básica de toda relación.

5 . La autonomía, como la búsqueda de espacios para la autorrealización y la independencia, es tan importante como los otros aspectos aquí señalados y quizás se consigue luego de haber transcurrido un buen camino de ese trayecto al que se denomina autoestima.

El camino hacia la autoestima es sinuoso, no es fácil partir de la desvalorización propia o ajena, hacia la meta que es la valorización propia, sobre todo cuando este camino se inicia en la madurez porque nos viene como equipaje de la infancia o de la adolescencia.

“El nivel de nuestra autoestima no se consigue de una vez y para siempre en la infancia. Puede crecer durante el proceso de maduración o se puede deteriorar. Hay gente cuya autoestima era más alta a los diez años que a los sesenta, y viceversa. La autoestima puede aumentar y decrecer y aumentar otra vez a lo largo de la vida.” (Branden).

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